Pico Bejenado

 

Pico Bejenado foto Moisés Pérez García

Una de las cimas más espectaculares de la Isla de La Palma que ofrece unas vistas inmejorables de La Caldera de Taburiente.

Altitud: 1854 m.

Ruta Centro de visitantes de La Caldera de Taburiente - Pico Bejenado  

(Ver ruta aquí: www.senderosdelapalma.com/PR LP 13.3)

Ruta Pista de Valencia – Pico Bejenado  

(www.reddeparquesnacionales.mma.es/parques/taburiente/guiaitinerario)

Itinerario que asciende entre un pinar abierto de escaso porte y pobre sotobosque, junto a lavas cordadas, tubos volcánicos y restos arqueológicos, hasta alcanzar la cima del pico, uno de los mejores miradores del Parque.
La excursión sube por lo que se conoce como Pinar de Ferrer, que cubre toda la ladera sur del Bejenado desde el Riachuelo al este, hasta el Lomo de Los Caballos al oeste.

El itinerario empieza subiendo la pista de tierra con fuerte pendiente de 600 m. de largo, que une las pistas de Valencia y de Ferrer, límite del Parque Nacional, entre almendros y pinos no muy viejos. En el cruce encontrará señales que indican que al Bejenado se puede ir por dos itinerarios. Se describe aquí la subida por el de la izquierda.

Se continúa por la pista más o menos horizontal, durante 1,3 Km. antes de encontrarnos dos pequeños tubos volcánicos en el talud de desmonte. Estos tubos tienen su origen en corrientes de lavas muy fluidas. Al enfriarse la parte superior se forma una estructura rígida y abovedada por cuyo interior sigue fluyendo la lava hasta que finaliza la erupción, quedando el hueco. Cerca de aquí, en el barranco de los Cardos, existe uno cuya longitud puede llegar al kilómetro según los espeleólogos.

En la superficie este tipo de lavas muy fluidas, suelen enfriarse formando figuras que parecen cuerdas, por eso se llaman cordadas. Podrá verlas en diferentes puntos del recorrido.

La pista termina unos 2 km. mas adelante en el lomo de Tamarahoya. En este lomo y en el lomo de la Trocha, a 1,2 Km. del desvío que sube al Bejenado hay importantes yacimientos arqueológicos de petroglifos protegidos con vallados. El más pequeño, que permite la observación desde el exterior del recinto, del mejor de los grabados, está por encima de la pista en el lomo de la Trocha.

El sendero con destino al Bejenado asciende desde la pista de Ferrer al principio por una pista, que al poco se transforma en senda que zigzaguea por un pinar ralo de escaso sotobosque, donde el corazoncillo y los amagantes son las principales plantas acompañantes. Estas laderas se llenan de corazoncillo abarcando todo el sotobosque el segundo año posterior a cualquier incendio forestal. Otra curiosidad florística la ofrecen los amagantes, cuya floración primaveral normalmente rosada, aparece blanca en algunos ejemplares.

Este pinar, de porte pequeño y retorcido, situado en la ladera más soleada del Parque, durante bastante tiempo ha estado sujeto al pastoreo de cabras y a fuegos repetidos.

En el camino se observan otras plantas como helechos y algún ejemplar de la garbancera (especie rara descubierta en el Parque, también presente en otras partes de La Palma y de Tenerife), que suele vivir cerca de los fondos de los barrancos.
En ciertas áreas terrosas, nubes de abejas silvestres vigilan de cerca sus nidos excavados en el suelo. No tema, pero tampoco moleste, a este peculiar insecto de la isla que a veces cambia de año en año la ubicación de sus colonias de cría, tal vez buscando zonas de mejor floración.

El pájaro llamado “caminero” que gusta de paisajes abiertos con poca vegetación, nos puede acompañar sin miedo correteando tras los pequeños insectos que salen a su paso.

A los 15 minutos de subida aproximadamente, desde la pista de Ferrer, en una curva del camino hacia la izquierda se ha abierto un ramal hacia la derecha, que a los 150 m. nos lleva a un petroglifo. Merece la pena desviarse. Los aborígenes utilizaron este espacio como lugar de pastoreo con bastante asiduidad, dejando paraderos pastoriles, abrigos y grabados en roca (petroglifos).

La escasa pendiente y buen estado “en general” del sendero permite al caminante disfrutar del paisaje según se gana altitud, con inéditas perspectivas de la isla y las lejanas siluetas de sus hermanas El Hierro, La Gomera y Tenerife.

Los suaves y acostados lomos por los que asciende el camino, se interrumpen de pronto bruscamente al llegar a la cresta divisoria en El Rodeo. Aquí sobre los cortados riscos que se desploman, sorprende por primera vez una visión amplia, aunque parcial, de la Caldera, que hace de este lugar parada obligatoria. El sendero alternativo que pasa por el Roque de los Cuervos, enlaza en este paraje.

A partir de aquí el camino inicia su tramo final, con un continuado serpenteo poco empinado y algo monótono, que acaba en la cima del pico Bejenado. Si las frecuentes nieblas lo permiten, la Caldera de Taburiente aparece en toda su grandeza, y sólo quedan ocultos algunos rincones de sus barrancos más profundos.

En la cima, mientras descansamos y comemos algo para reponer fuerzas, lagartos atrevidos se acercan a nuestros pies para mitigar su hambruna. Los machos, de pecho azul, pelean para defender sus territorios.

La vista contraria a la Caldera nos muestra una panorámica donde destacan volcanes recientes, que podemos ver desde las proximidades del mar hasta la cumbre, donde destaca el primero de ellos que es el Birigoyo.

Las zonas exteriores que rodean al Bejenado por debajo del pinar, han tenido cultivos de cereales y frutales de secano. Un poco más abajo empiezan los frutales de regadío, y donde la climatología lo permite, cultivos subtropicales de aguacates, y sobre todo de plátanos.

En la bajada a partir del Rodeo, se puede acometer otro itinerario para llegar al punto de partida. Es un poco más largo, pero las vistas merecen la pena. Se continúa por la divisoria que bordea La Caldera hacia el este, atravesando algunas lavas cordadas. En el pequeño collado antes de subir al roque de los Cuervos, baja a mano izquierda (norte) el nuevo sendero que lleva a la Cumbrecita. En los alrededores del roque de los Cuervos se produjo un incendio por rayo, en enero de 2007, que fue de poca intensidad y afectó a 12 hectáreas. Entre el sendero y el morro hay una de las 41 parcelas experimentales (construidas y sembradas entre 2004 y 2005), para conocer el efecto de los herbívoros introducidos sobre algunas de las especies de sotobosque del pinar. Se quemó en el incendio de 2007.

En 2005 en un tubo volcánico de los acantilados próximos, se encontraron restos de un enterramiento aborigen, que previamente había sido expoliado. Desde este pico nuestra ruta continúa lomo abajo, dejando siempre a la izquierda el Riachuelo, hasta llegar a la Pista de Ferrer, que tomaremos a mano derecha llegando hasta el cartel grande del Parque Nacional que ya conocemos de la subida

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