Garafía

El territorio del municipio de Garafía coincidía con el antiguo cantón de Tagalguen. Según los documentos del siglo XVI sobre Garafía que se conservan, este municipio fue poblado por moradores ricos portugueses, muchos de ellos judíos expulsados de su país. En 1576, el rey Felipe II cedió a los siervos, esclavos liberados, campesinos y aparceros, la mayor parte de la tierra propiedad de la Corona para que la explotaran a cambio de la quinta parte de los productos cosechados, denominado entonces el pago del “quinto real”. Con los años, la administración de los quintos pasó al Cabildo y, más tarde, a los ayuntamientos. Los campesinos de los demás pueblos dejaron de pagar el tributo histórico. Pero Garafía estaba aislada por tierra y dominada por administradores y ayuntamientos que cobraron el impuesto del “trabajo de quintos”, hasta que el 6 de febrero de 1.987, el Gobierno autónomo canario acabó con esta situación medieval. En 1906, el rey Alfonso XIII le concedió el rango de villa municipal.

El aislamiento secular convirtió Garafía en “otra isla”. La carretera general llegó a Santo Domingo en los años sesenta del siglo XX. Por estos mismos años comenzaba, irónicamente, el estudio del cielo, que fructificó en la instalación en el Roque de los Muchachos del moderno Observatorio Astrofísico de Canarias, inaugurado en 1.985.

El 3 de abril, Garafía celebra el Día del Municipio (el 3 de abril de 1999, es la fecha en que se cumplió el XX aniversario de las primeras elecciones municipales democráticas)

Garafía lo forman los barrios de Las Tricias, El Castillo, Catela, Cueva del Agua, Hoya Grande, Llano Negro, La Mata, Roque Faro, Santo Domingo, El Palmar, Juan Adalid, Don Pedro, El Tablado  y Franceses.

Los petroglifos. 

Los petroglifos constituyen sin duda el aspecto más llamativo de la cultura auarita. Se trata de grabados de trazo grueso y poco profundos sobre piedras, utilizando un objeto también de piedra terminado en pico. Las formas que pueden tener son variadas, pero se pueden reducir a tres: Los de forma espiral, circulares concéntricos, semicirculares concéntricos, o en forma de meandro o laberinto, que son los más llamativos por su complejidad, y que igualmente son los más frecuentes; Los formados por figuras simples de óvalos, círculos y rectángulos a veces con diagonales, diámetros y radios en su interior;  y las inscripciones alfabetiformes de origen líbico- bereber, muchos más recientes que los dos primeros tipos.

Garafía aparece literalmente sembrada de petroglifos de los pertenecientes a los tipos a) y b), coexistiendo a veces ambas tipologías en el mismo lugar. La Zarza y La Zarcita constituyen el más importante de los ejemplos, en un caboco lleno de verdor, donde hasta no hace muchos años los campesinos de la zona llevaban a abrevar sus ganados. Más de cinco grupos se han descubierto en Cueva del Agua; otros en Las Tricias, como los de El Corchete Buracas; varios en las proximidades de Santo Domingo (Los Hondos, El Calvario y El Barranquito); seis grupos formados por círculos concéntricos en las inmediaciones de Roque del Faro. Cinco ejemplares de complicadísima estructura en el Barranco de la Luz. Unos seis en Salvatierra El Palmar; unos cuatro en El Mudo; aproximadamente la misma cantidad en Juan Adalid, y uno ocho en Don Pedro.

Si lo que buscas es el contacto con el mar, no dejes de visitar la costa de Garafía, partiendo de Santo Domingo, puedes pasar un día disfrutando de la vista de sus paisajes de tabaibas y acantilados y si la temporada y la marea lo permite darte un baño en Bujarén o El Callejoncito.

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